La ala-pívot da el salto a Liga Femenina Challenge tras lograr con Miralvalle en LF2 ser una de las mejores anotadoras y reboteadoras nacionales en la que fue su primera experiencia lejos de la provincia
El proyecto liderado por Francis Tomé para afrontar la temporada 2023/24 en la segunda máxima categoría del baloncesto femenino nacional sigue tomando forma con el fichaje de Irene Viruel (22 años y 1,82 de estatura), una de las mejores jugadoras malagueñas de su generación y que la pasada temporada brilló en Liga Femenina 2.
La joven ala-pívot, formada en el CB Andalucía Promesas y que pasó por varios equipos de la provincia hasta debutar con CB Alhaurín de la Torre en LF2 la temporada 2021/22 tras superar varias campañas marcadas por las lesiones, vuelve a Málaga después un año en tierras extremeñas. Viruel, que tiene un don natural para el rebote desde muy temprana edad, no solo por altura sino por colocación y saber hacia dónde irá el balón, no solo destacó con CP Miralvalle en esa faceta, sino que también lo hizo en anotación.
La nueva jugadora del CAB Estepona Jardín de la Costa del Sol debutó en una competición FEB firmando 6,6 puntos y 7 rebotes, no iniciando la temporada con el grupo por problemas físicos, con el cuadro alhaurino. Esos números, ya destacables, los mejoró la pasada campaña con CP Miralvalle, que finalizó como líder del Grupo A de LF2 la liga regular. Los 11,1 tantos y 8,1 rechaces -que en el mes de enero era un doble-doble de media- le permitieron finalizar en el Top5 de anotación y rebotes en su grupo entre las jugadoras nacionales con tan solo 25 minutos de promedio en pista.
El excelente trabajo de la malagueña en Plasencia la pasada campaña le llevó a enlazar dos MVP de la jornada en LF2 en un crecimiento constante. Esa evolución y mejoría continuada buscará que siga siendo así en el CAB Estepona Jardín de la Costa del Sol, ajustándose al perfil de fichajes que desde el club se buscaron esta temporada para confeccionar la plantilla.
La escolta almeriense se marchó siendo una promesa y vuelve tras ser la máxima anotadora nacional en la segunda categoría dos campañas seguidas y debutar en Liga Femenina Endesa con Clarinos en la 2022/23
La sexta pieza del CAB Estepona Jardín de la Costa del Sol 23/24 es la escolta almeriense Conchi Satorre (23 años y 1,73 metros de estatura), que después de debutar la pasada temporada en la máxima categoría del baloncesto femenino nacional regresa a Andalucía para vivir su segunda etapa en el conjunto esteponero, en el que ya militó en la 18/19 cuando en club jugaba en Primera Nacional.
Eléctrica, buena penetradora y con la capacidad de cambiar el signo del partido con su ímpetu y energía en la pista, Satorre -a pesar de su corta edad- ya puede presumir de haber sido la máxima anotadora nacional en Liga Femenina 2 (con 14,88 puntos por encuentro en la 20/21 cuando defendía los colores de Melilla Sport Capital La Salle) y la primera en Liga Femenina Challenge, en este caso con Alter Enersun Al-Qázeres Extremadura, con quien firmó 14,9 tantos por encuentro una temporada más tarde.
Más madura, más jugadora y con más experiencia, la exterior almeriense regresa a la que ya fue su casa para seguir creciendo, mejorando y evolucionando y encaja a la perfección con el perfil que desde el CAB Estepona Jardín de la Costa del Sol se ha buscado a la hora de confeccionar la plantilla: joven pero sobradamente preparada, conociendo la categoría pero con margen de mejora y ganas de lograrlo.
La jugadora estadounidense militó en el Rutronik Stars Keltern alemán la pasada campaña, disputando la Eurocup Women, donde se enfrentó a Lointek Gernika o Movistar Estudiantes, equipos de LF Endesa
La interior Oshlynn Brown (24 años y 1,85 metros de estatura) se convierte en la segunda incorporación del CAB Estepona Jardín de la Costa del Sol de cara a la temporada 2023/24, en la que por tercera campaña consecutiva militará en la Liga Femenina Challenge. La estadounidense afronta así su segundo año como profesional después de dar el salto a Europa de la mano del Rutronik Stars Keltern, con el que disputó la Eurocup Women.
Brown es una jugadora con un gran físico y con su altura, gracias a su velocidad y manejo de balón, puede aportar minutos hasta en tres posiciones en pista, aunque su rol principal será el de pívot por su capacidad reboteadora y de generar ventaja ante interiores menos móviles, a las que puede defender sin problema.
En su primer año en el Viejo Continente firmó 15,8 puntos, 10 rebotes y casi una asistencia por encuentro en Eurocup con el conjunto alemán de Rutronik Stars Keltern, donde coincidió con una esteponera de adopción como Marina Markovic -ahora en los banquillos- compartiendo posición y minutos con Veronika Remenarova, que esta temporada jugará en LF Endesa. Allí jugaba también Alina Hartmann, otra vieja conocida de las dos primeras categorías del baloncesto femenino nacional.
Brown se midió por primera vez en su carrera ante un equipo español el pasado 22 de octubre, cuando Lointek Gernika visitó Keltern. La carta de presentación de la estadounidense difícilmente podría ser mejor: 28 puntos y 15 rebotes siendo la mejor de las suyas. Ahora llega a España para seguir progresando como jugadora y ofreciendo calidad y ética de trabajo para ello.
La nueva jugadora del CAB Estepona Jardín de la Costa del Sol jugó cuatro temporadas para Ball State en la liga universitaria de Estados Unidos, antes de completar un quinto año en Rurgers para finalizar sus estudios -todas las universitarias que se encontraban estudiando durante la temporada parada por la covid’19 tuvieron una opción de una extensión y cambio de universidad- antes de dar el paso al baloncesto profesional. En esas cinco temporadas, Brown firmó 67 dobles-dobles con promedios superiores a los 10 puntos y 9 rebotes salvo en su primer año, en el que “solo” firmó 8,4 tantos y 7,6 rechaces en 18 minutos de media.
La pívot maliense formó parte de Melilla Sport Capital La Salle las tres últimas temporadas, aunque la 2022/23 la pasó en blanco tras una grave lesión sufrida con su selección en la Copa del Mundo’22 de Australia
La internacional con Mali Aminata Traoré (23 años y 1,91 metros de estatura) es el primer refuerzo interior del proyecto 2023/24 del CAB Estepona Jardín de la Costa del Sol. La pívot continuará su carrera en España, a donde llegó en su segundo año como sénior de la mano de Melilla Sport Capital La Salle, equipo al que ha pertenecido durante tres temporadas.
Traoré dominó la pintura, en ambos lados de la cancha, durante dos campañas en Liga Femenina 2, promediando doble-doble, antes de lo que debía ser el salto a LF Challenge de la mano del conjunto lasaliano. Solo una lesión defendiendo la camiseta de su selección durante la Copa del Mundo 2022 que se celebró en Australia impidió que diera ese paso la pasada temporada. Ahora, tras recuperarse por completo, se enrola en el cuadro esteponero, lo que le permitirá debutar en la nueva segunda categoría del baloncesto femenino nacional.
En la temporada 2021/22, promedió 11,4 puntos y 12,4 rebotes en Liga Femenina 2, disputando el encuentro por el ascenso y siendo una de las jugadoras más valoradas de la competición con 19,5 créditos contando toda la temporada o 18,7 teniendo en cuenta tan solo la liga regular, ocupando la tercera posición en este apartado estadístico.
La nueva pívot del CAB Estepona Jardín de la Costa del Sol sabe lo que es defender los colores de su selección en todas las categorías de formación, llegando a debutar con la absoluta en las ventanas clasificatorias para la Copa del Mundo 2022. Una cantera la maliense que en los últimos años ha dado grandes jugadoras como Sika Koné, Maimouna Haidara, Alima Dembelé, Aminata Sangaré o la propia Traoré, todas ellas nacidas en el siglo XXI y jugando actualmente en España.
La exterior granadina se convierte en el primer fichaje del CAB Estepona Jardín de la Costa del Sol para la temporada 2023/24 en su regreso a un equipo andaluz tras lograr el ascenso a LF Endesa con Celta Zorka Recalvi
Penetraciones ante todo y contra todas, garra, una gran defensa, descaro ofensivo y visión de juego. Esas son algunas pinceladas que definirían a vuela pluma el juego de Marina Gea (22 años y 1,72 metros de estatura), la primera cara nueva del proyecto 23/24 del CAB Estepona Jardín de la Costa del Sol. La jugadora granadina se formó en CP Agustinos antes de dar el salto a Liga Femenina 2 de la mano de CD RaCa aún en edad júnior y disputar la última temporada en Vigo con Celta Zorka Recalvi, con quien lograría el ascenso a la máxima categoría del baloncesto femenino nacional.
Gea, que puede actuar en las posiciones de escolta y base, es una de esas jugadoras que no tarda en conectar con la grada gracias a su intensidad en pista en ambos lados de lados de la cancha, capaz de asumir galones ofensivos cuando el equipo lo requiere pero sin necesidad de que así sea para ser importante. Ese derroche de energía se traduce en una gran capacidad reboteadora para su estatura y posición de juego, así como en la cantidad de balones recuperados que es capaz de finalizar en contrataque.
La pasada temporada, la granadina firmó -estadísticamente hablando- una buena temporada formando parte de una plantilla que logró ascender de categoría y siendo una jugadora que habitualmente salía desde el banquillo: 6,15 puntos, 4,27 rebotes, 1,48 asistencias y 1,82 recuperaciones en 22 minutos de juego, a lo que hay que sumar su gran defensa.
Esta primera incorporación continúa marcando la línea que quiere llevar la plantilla que esta temporada dirigirá Francis Tomé: jugadoras con ganas de trabajar y seguir creciendo, que aportan en ambos lados de la cancha y con los que la afición del Pineda se pueda identificar con su baloncesto.
Alberto Bolet, Montse Castel, Samu de los Santos y Mateo Aguilar seguirán una temporada más con el primer equipo y como ayudantes de Francis Tomé de cara a la Liga Femenina Challenge 2023/24
El entrenador es una figura clave en cualquier club, pero las personas de las que se rodean pueden llegar a serlo incluso más. Después de confirmar la continuidad en el banquillo del CAB Estepona Jardín de la Costa del Sol de Francis Tomé, y como no podía ser de otra forma, el club se asegura continuar con el equipo humano lo que acompañó la pasada campaña y cuyo papel es vital en el día a día del equipo de Liga Femenina Challenge.
El rol de entrenador ayudante seguirá recayendo en Alberto Bolet, entrenador de la casa y que sabe lo que es llevar equipos en todas las categorías del club, logrando varios títulos a nivel malagueño y andaluz y con varias participaciones de sus equipos en campeonatos de España. Precisamente ese conocimiento de la cantera lo convierte en un perfil ideal para ser la mano derecha de Tomé y servir de apoyo adicional a las jugadoras de cantera que, como en temporadas anteriores, estarán en dinámica con el primer equipo desde que éste empiece a preparar la temporada 2023/24.
Otra pieza fundamental seguirá siendo Samu de los Santos, que un año más será el encargado de que las jugadoras recuperen lo mejor posible entre partido y partido. Si bien es cierto que no es únicamente el fisioterapeuta del equipo de LF Challenge, sino de los más de 300 jugadores y jugadoras que conforman el club.
Por su parte, Montse Castel será la encargada de la preparación física del equipo, controlando cargas y midiendo esfuerzos para que las jugadoras estén al mejor nivel posible durante la temporada y lleguen al momento clave sin acusar los meses de competición.
El cuerpo técnico lo completa Mateo Aguilar, que una temporada más ejercerá de delegado, una pieza vital e indispensable en cada equipo, más allá si se habla de un perfil tan versátil capaz de resolver casi cualquier imprevisto.
El malagueño renueva como entrenador del equipo de Liga Femenina Challenge tras asumir los mandos del mismo comenzada la temporada pasada, cumpliendo objetivos y mejorando el juego del equipo
El proyecto del CAB Estepona Jardín de la Costa del Sol 23/24 sigue sumando piezas para la que será la tercera temporada del club en Liga Femenina Challenge, que año tras año se muestra más competitiva y con mayor nivel. Francis Tomé (Málaga, 1973) será el encargado de ocupar el banquillo del equipo y hacer jugar a la plantilla que se está confeccionando para el curso baloncestístico que comenzará a finales de septiembre.
Tomé continuará así su carrera cerca de casa, donde su trabajo siempre ha sido muy bien valorado y ha demostrado su buen hacer en banquillos de equipos tanto femeninos como masculinos y en diversas categorías. Después de llegar a comienzos de año, el malagueño afronta ahora su primera temporada trabajando con el club desde los inicios de la confección de plantilla, pudiendo realizar un equipo con jugadoras que se adecuen lo mejor posible a su forma de entender el baloncesto.
El malagueño tomó las riendas del equipo la temporada pasada cuando el CAB Estepona Jardín de la Costa del Sol se encontraba en el décimo puesto de la tabla y un balance de ocho victorias y diez derrotas, logrando clasificar al club para los playoffs por el ascenso -octavo puesto con 14 triunfos y 16 derrotas- y quedándose a unos minutos de lograr el pase a la Final Four. Además, Tomé contó con varias canteranas tanto en el día a día como para los encuentros, logrando que jugadoras como Lucía Cazorla -hasta su lesión de cruzado- o Érika Gomes no solo tuvieran la oportunidad, sino que se convirtieran en jugadoras clave para el equipo. Ese trabajo, con la vista siempre puesta en las canteranas en edad de formación, que se plasmó sobre el parqué, y que desde el club se confía en que siga desarrollándose, fue clave para que esta temporada vuelva a ocupar el banquillo del sénior femenino de la entidad.
La exterior almeriense regresó de lesión la pasada campaña con la temporada ya iniciada y se convirtió en una de las piezas fundamentales del equipo gracias a su excelente trabajo defensivo y aportación en ataque
La plantilla del CAB Estepona Jardín de la Costa del Sol 2023/24 sigue tomando forma y lo hace con la renovación de la escolta almeriense Érika Gomes, que tras llegar al club en edad de formación cumplirá ahora su séptima temporada vistiendo la camiseta de la entidad esteponera.
Juventud, ganas de progresar y garra defensiva son algunas de las características que se buscan para el plantel del CAB Estepona Jardín de la Costa del Sol que competirá en la próxima Liga Femenina Challenge, definición que se ajusta a la perfección a Érika Gomes, que tras dos temporadas casi en blanco por problemas físicos irrumpió a mediados de la pasada liga en el primer equipo. La exterior llegó a estar convocada en la 2022/23 antes con el primer equipo que con el de Primera Nacional, lo que fue reflejo de su gran trabajo en el día a día y el nivel que puede alcanzar.
Gomes, que comenzó su formación en el CD Roquetas, fue internacional con la selección española en categorías de formación, destacó en campeonatos de Andalucía y terminó recalando en Estepona para reforzar a la generación 2002. Seis años después de su llegada a la Costa del Sol debutó -en Valencia ante Picken Claret- en la segunda máxima categoría del baloncesto femenino nacional y esta temporada será jugadora del, como ella lo llamó en sus declaraciones tras el debut, “equipo grande” gracias su excelente trabajo.
Especialista defensiva, demostró con el paso de los minutos sobre el parqué que la capacidad de también ser importante en ataque -antes de su última lesión le dio tiempo a brillar en la Supercopa de Málaga en categoría Nacional- entre jugadoras del nivel de LF Challenge, amenazando desde el triple y buscando el aro de forma incisiva con sus penetraciones. El poder trabajar desde pretemporada con el primer equipo permitirá, sin duda, ver su mejor versión y que ella misma vea que forma parte del “equipo grande” por méritos propios.
La alero castellonense cumplirá su tercera temporada en el club y se convierte en la primera jugadora confirmada para la temporada 2023/24
La tercera campaña del CAB Estepona Jardín de la Costa del Sol en Liga Femenina Challenge tendrá algo en común con las dos anteriores: la alero Noelia Masià (25 años y 1,82 metros de estatura) formará parte de la plantilla. La jugadora, la única que ha disputado los 64 encuentros de la entidad en esta competición, vivirá su octava temporada en Competiciones FEB, lo que le convierte ya en una veterana a pesar de su juventud.
Masià promedió 6,3 puntos, 3,3 rebotes y 1,2 asistencias en 22 minutos de juego la pasada campaña, convirtiéndose en la cuarta máxima anotadora y asistente y segunda en rebotes y encuentros disputados con la camiseta del CAB Estepona en el ranking histórico desde que la entidad ascendió a Competiciones FEB.
La alero amplía así su compromiso con la entidad esteponera, algo que nunca se ha puesto en duda desde su llegada en la temporada 2021/22. Es más, Masià esta temporada reforzó el equipo de Primera Nacional -que acarició la clasificación para la Fase de Ascenso a Liga Femenina 2- en el tramo final, llegando a doblar varios fines de semana con los dos primeros equipos del club.
La joven jugadora seguirá aportando amenaza exterior, ayudando al rebote y sumando en diferentes facetas del juego, sin dejar de trabajar para, temporada a temporada, continuar progresando.
El Proinsermant CAB Estepona finaliza el Campeonato de España de Clubes en categoría Minibasket Femenina en cuarto lugar, el mejor puesto para el club en un nacional, poniendo el broche de oro a un gran año
Érase una vez un grupo de amigas de un municipio de la Costa del Sol -grande, pero lejos de las capitales de provincia- que se permitieron la licencia de soñar haciendo lo que más le gustaba: disfrutar en una cancha de baloncesto. Como no conocían límites, éste estaba en lo más alto para ellas. Así, se enfrentaron a gigantes de capitales lejanas y mucho mayores, pero eso no importaba para ellas. Paso a paso fueron avanzando hasta encontrarse con las mejores de España, pero no empecemos el cuento por el final…
El camino formativo de estas pequeñas grandes guerreras, a pesar de tener tan solo 12 años, comenzó años atrás, cuando apenas -o sin el apenas- sabían botar el balón. Pero el veneno de la pelotita naranja ya corría por sus venas. La pasada temporada comenzaron, junto a sus entrenadores, Vicky y Juanma, un camino que ni ellas sabían a dónde les llevaría, pero del que iban a disfrutar cada momento. El gen competitivo del grupo era tal que iniciaron la temporada doblando categoría, compitiendo (y ganando) incluso a equipos más mayores y desarrollando un baloncesto que les llevó a proclamarse campeonas de Andalucía con apenas tres derrotas en la temporada a nivel regional. Y así, llegaron al Campeonato de España de Clubes.
Natalia, Luana, Sandra, Uxue, Laura, Adriana, Paula, Sara, Carmen, Valeria y Sira. Ellas no sabían lo que era jugar un torneo así -era la primera edición a estas edades-, pero era algo que tenían normalizado pues habían visto a sus referentes, el resto de equipos de club, disputarlos con asiduidad en las últimas temporadas. Y así, asumieron lo extraordinario como algo habitual.
Y así, volvieron a San Fernando, donde apenas unos días antes se habían proclamado el mejor equipo de Andalucía, con una mochila llena de ilusión y ganas de disfrutar jugando al baloncesto. El sorteo las emparejó con Real Grupo Cultural Covadonga (88-38), Club Josefinas Trinitarias (67-17) y el conjunto gallego de CB Brión. Paso a paso, dando lo mejor de sí y disfrutando sobre el parqué y en los ratos lejos de él, llegaron al último partido de la fase de grupos clasificadas y enfrentándose a las subcampeonas de Galicia, que necesitaban ganar para avanzar a octavos de final. La victoria fue para las del Proinsermant CAB Estepona (72-32), pero lo mejor que ganaron ese día fue un grupo de amigas con las jugadoras de ese pequeño concello de menos de 7.000 habitantes de la otra punta del país, que se convirtieron en seguidoras incondicionales.
Así, casi sin darse cuenta, estaban entre los 16 mejores equipos del país en su categoría, entre risas, carreras y horas disfrutando -y trabajo, claro, porque aunque pueda ser casi un juego, hay mucho detrás-, con un grupo de padres detrás sacrificando horas de sueño, días de vacaciones y haciendo muchos kilómetros por ellas. Se midieron entonces al CN Helios, campeón aragonés. Y también ganaron, 68-32, porque como leyeron al principio de este cuento, ellas no conocen sus límites y eso les permite soñar con todo. No tuvieron su mejor día, pero les bastó. Y también les sirvió para aprender. Y ahí estaban ahora, el último sábado del mes de junio, mucho tiempo después de comenzar este viaje, enfrentándose a Baloncesto Torrelodones, una de las mejores canteras de Madrid. Pero, ¿sabéis qué? Efectivamente, ellas no estaban dispuestas a que ése fuera su techo y querían quedarse en San Fernando hasta el último día del Campeonato. Y lo consiguieron. Victoria por 53-60 y clasificadas para unas semifinales.
Semifinales de un Campeonato de España. Una frase que se dice rápido y para muchos podrá parecer lo habitual. Pero no. Lo extraordinario es llegar a esas cotas, porque no hay que olvidar que son un grupo de amigas unidas por una pasión, pero que lograron derribar una barrera que ni siquiera sus referentes, las mayores del club, habían conseguido antes: estar entre los cuatro mejores equipos del país.
Entonces llegaron los gigantes de verdad -en algún caso de manera literal- y es que el Proinsermant CAB Estepona se encontraba rodeado por tres canteras de Liga Femenina, la máxima categoría del baloncesto femenino nacional, y habituales en estas lides. CB Islas Canarias -el club con más títulos de España-, Valencia Basket y el que sería el rival de estas pequeñas grandes guerreras: el Barça CBS.
Las Minicracks, a pesar del resultado (75-43), plantaron cara a un equipo muy superior en lo físico y que, además, sabía jugar a las mil maravillas -por ello acabaron levantando el título el domingo-. El conjunto catalán se llevó los seis sextos, pero la realidad fue que, salvo por un duro parcial en el tercero de ellos, se jugó de tú a tú, demostrando lo bien preparado que tenían en partido y que, efectivamente, ellas no iban a amilanarse ante nadie. Fue la cuarta derrota en una larga temporada, lo que demuestra el buen hacer de este grupo, que apenas unos minutos después de quedarse sin la final ya se había secado las lágrimas y disfrutaba junto a la afición desplazada antes de cambiar el chip para centrarse en el último partido de la temporada.
El último episodio de esta temporada, el ‘monstruo final’, no sería otro que Valencia Basket, otro gran plantel, con jugadoras físicamente mucho más desarrolladas, pero al que había que tener únicamente respeto, no miedo. Las Minicracks del Proinsermant CAB Estepona, eso sí, no tuvieron el mejor comienzo de partido (1-20), quizás por el cansancio acumulado del campeonato o porque el tanque de gasolina estaba ya en reserva tras un largo año. Lejos de bajar los brazos y pensar que eso se había acabado ahí, no solo plantaron cara los 40 minutos restantes, sino que durante muchos de ellos fueron superiores. Al final, 57-75 y un cuarto puesto del que sentirse muy orgullosas, de gran valor, pero que seguro que, con perspectiva, se le dará mucho más.
Y este cuento no acaba aquí, porque ahora les toca descansar -solo un poco- y dar el salto a categoría infantil. Quedan seis temporadas por delante para seguir soñando.