El júnior femenino finaliza el Campeonato de España en séptima posición

El equipo entrenado por Alberto Bolet logra un balance de cuatro victorias y dos derrotas y tan solo el cruce de cuartos ante las grandes favoritas, y a la postre campeonas, CB Islas Canarias, le impide llegar a cotas más altas

 

Acabar sonriendo, como hacen siempre. Ese era el sino del júnior femenino, que tras el Campeonato de España celebrado en la provincia de Huelva de cómo la generación 2005 pone punto final a su etapa formativa; y lo hacen colocando al CAB Estepona entre los ocho mejores equipos de la categoría y codeándose con las grandes canteras del panorama nacional, llegando más lejos que nunca y demostrando que si algo llevan en el ADN es el competir. Siempre.

Dos derrotas en una semana intensa de baloncesto que comenzaba celebrando con el Cadete Negro su subcampeonato en el Cadeba y con un duro golpe esa misma tarde al caer ante Barça CBS por 53-26. El cuadro catalán, que en la pasada edición fue subcampeón de España, quiso demostrar que aquello no fue de casualidad y la falta de acierto del cuadro esteponero, en parte por la buena defensa de las blaugranas, se notó.

Caer está permitido, pero levantarse es una obligación. Y vaya si se levantaron. En la segunda jornada las de Alberto Bolet quisieron demostrar, quisieron demostrarse, que la imagen dada en el partido inaugural no se correspondía con su nivel, con el de unas campeonas de Andalucía. Y vaya si lo hicieron. Contundente victoria sobre Gran Canaria por 68-98 que les permitía depender de ellas mismas para avanzar a octavos.

Los resultados quisieron que ante Unibasket Logroño salieran a la cancha sabiendo que con perder de 17 estarían en la siguiente fase, pero no especularon en ningún momento y solo el gran partido de Anna Alborova -internacional absoluta con Austria- evitó un resultado más abultado que el 71-67 que reflejó el marcador.

Y llegaban los octavos de final. El CAB Estepona ya estaba entre los 16 mejores de España en su categoría, pero ellas querían más. Siempre quieren más, pues como en alguna ocasión ha asegurado su entrenador, siempre exigen más y su techo tan solo lo conocen ellas. Celta Zorka Recalvi, el júnior del equipo recién ascendido a la máxima categoría del baloncesto femenino nacional, era el rival.

No traía buenos recuerdos el cuadro gallego, pues la temporada pasada ya fueron verdugos en el Campeonato de España Cadete. Pero el pasado, pasado es. El cuadro gallego demostró ser un equipo muy bien trabajado y se entraba en el último cuarto con tablas en el marcador. Y ahí llegó uno de los baches del torneo. Se encadenaron varias jugadas que no acabaron bien en ataque y en las que el club olívico veía aro. 11 puntos abajo en un abrir y cerrar de ojos y unos tres minutos para acabar el partido (48-59). Para casi cualquiera eso era el fin del torneo, pero no para ellas. Ellas son de otra pasta, ellas compiten hasta el final. Lograron forzar la prórroga y terminar imponiéndose por 72-69 para avanzar a cuartos de final.

Unos cuartos de final de un Campeonato de España nunca son sencillos, pero cuando el caprichoso cuadro ha querido que, sorteo mediante, te toque enfrentarte al club que ha ganado las dos últimas ediciones y dominado la categoría durante décadas lo pone un poco más complicado. Aún así, ante un quinteto muy superior en lo físico y el resultado final (103-66), durante algunos minutos -el inicio del segundo cuarto particularmente- mostraron de sus mejores momentos de todo el campeonato.

El encuentro de Farmacia 1925 Femení Sant Adrià no solo era un partido en el que buscar el séptimo puesto en un Campeonato de España, era la última vez que La Familia iba a estar al completo, pues Lucía Cazorla, Marta Ramírez, Carla Viegas y Paola Canalejo ponían punto final a su etapa de formación. La temporada que viene ya serán séniors. ¡Cómo pasa el tiempo! Y en ese último baile demostraron lo que son, un equipo donde cada una sabe qué debe hacer y lo ejecuta lo mejor posible. Mostraron un buen baloncesto, a pesar del cansancio de la temporada (y el de las cadetes, que empalmaron el Cadeba con este torneo), y se terminaron imponiendo a una de las canteras más prolíferas del panorama nacional por 73-65.

El sistema de competición y el haberse cruzado con el ganador y claro dominador del torneo relegó al equipo a luchar por algo menos de lo que probablemente se merecían y ganaron en pista, con solo dos derrotas, pero nada de eso impidió que acabaran como siempre: compitiendo, sonriendo y disfrutando JUNTAS.

Princess, Ángela, Nerea, Lucía, Laura, Marta, Valentina, Érika, Carla, Gabriela, Eva, Bárbara, Carolina, Paola, Laura, Daniela… Alberto, Antonio, Samu, Paula, Noelia… Una familia, La Familia, hoy y siempre. Porque esto no acaba aquí.